El estado anímico y la fisioterapia
De forma muy especial quiero tratar este asunto por la
importancia que tiene y desde la experiencia que día a día mis
pacientes me están aportando en mi profesión.
El estrés, la ansiedad, depresión y, a veces, tristeza son
cuadros que con demasiada frecuencia aparecen en nosotros y que en
ocasiones no somos conscientes de ello.
Comienzan, generalmente, con lo que llamamos coloquialmente
“bajones”, “no puedo mas”, “desde hace unos días estoy decaído”. Una de
mis pacientes lo denominaba, como dolores del alma.
Sin darnos cuenta, comenzamos somatizando los problemas, damos
demasiada importancia a temas de la vida cotidiana que son
irrelevantes y que, sin embargo, a nosotros nos parecen un mundo. Somos
demasiado exigentes con nosotros mismos y, sin quererlo, estamos
buscando el perfeccionismo. Pues bien, si no se pone remedio a ello,
unas veces porque no somos conscientes de lo que le está sucediendo a
nuestro propio organismo y, otras, por dejadez o desgana, antes o
después, aparecen numerosos cuadros que, por citar algunos podrían
llegar a ser problemas de tipo digestivo, anomalías epidérmicas,
tensión muscular, contracturas que si no se tratan a tiempo se pueden
llegar a convertir en verdaderas lesiones. Sean de la naturaleza que
fueren hay que tratarlos con profesionales. De lo contrario estaríamos
maltratando nuestro propio organismo.

El estrés es unos de los problemas más comunes, podría
definirse el estrés como una respuesta inadecuada de nuestro organismo
causada por cualquier tipo de acontecimiento o suma de circunstancias
de que nos rodea como individuos y como seres sociales. El exceso de
presión puede conducir a un exceso de alertas de nuestro organismo
capaz de causarnos incluso patologías diversas si los estímulos o
situaciones estresantes se mantienen durante largos períodos. Las
reacciones corporales del estrés se reflejan en los ámbitos
fisiológicos, cognitivo y psicomotor.

El estrés debe tratarse con masaje relajante de piernas, pies,
brazos, manos, espalda y cara, así como técnicas de osteopatía
dirigidas especialmente para una buena recuperación. Una alimentación
adecuada es otro consejo a tener en cuenta, la realización de un ligero
programa de ejercicio físico, así como mantener un tiempo y un espacio
suficientes para desarrollar nuestra vida familiar en particular y
nuestras relaciones sociales y afectivas en general propician el mejor
entorno para afrontar las situaciones estresantes a las que
inevitablemente nos enfrenta el modo de vida actual en nuestra
sociedad.